







These photographs of albatross chicks were made just a few weeks ago on Midway Atoll, a tiny stretch of sand and coral near the middle of the North Pacific. The nesting babies are fed bellies-full of plastic by their parents, who soar out over the vast polluted ocean collecting what looks to them like food to bring back to their young. On this diet of human trash, every year tens of thousands of albatross chicks die on Midway from starvation, toxicity, and choking.
To document this phenomenon as faithfully as possible, not a single piece of plastic in any of these photographs was moved, placed, manipulated, arranged, or altered in any way. These images depict the actual stomach contents of baby birds in one of the world's most remote marine sanctuaries, more than 2000 miles from the nearest continent.
(Lo encontré acá)





Ésta película y "Tron Legacy" + "It might get loud" (documental con Jimmy Page, Jack White y The Edge) son las que más espero del 2010.




Clima, espacio, oscuridad y pequeños focos de luz.
Todo lo que quisiera lograr en mis próximos comics.
¿Música de Daft Punk? Fabuloso.
No puedo esperar a ver ésta película.
Tron Legacy (secuela a la película de 1982)
Acá un link de Youtube.




"Una deidad omnipotente que sentencie, incluso a la más vil de sus criaturas, a la tortura eterna, es infinitamente más cruel que el hombre más cruel".
(Imagen: Marion Collier por John Collier)







L´reseña: "Klezmer" de Joan Sfar.
Por Kioskerman, agosto de 2009
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*Norma Editorial. Colección Nómada
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"No, es el movimiento el que da lugar a la línea" (Henri de Toulouse Lautrec) 1
Joan Sfar tiene sueños. Son sueños esfumados y poco precisos. Pero a m p l i o s. Y ese gas, que son su líneas, permite que, usted señor lector o señora lectora, pueda meterse un poco adentro de su humareda.
Digamos que la humareda de Sfar es de muchos colores y mientras que uno está inmerso en los colores puede oír algunas voces. De algunos personajes, algunos malos y otros buenos. Y otros, muertos. Y que luego de un tiempo uno empieza a notar formas en las voces y el gas, que hasta ahora había sido difuso, comienza a enhebrar historias.
Porque Sfar pinta con acuarelas sus sueños y luego uno termina soñando con él. Aunque él se levanta en Francia y usted se levanta...bueno yo me levanto en Buenos Aires. Tal vez alguien esté leyendo ésto en Francia. Mis disculpas por mi prejuicio para usted, monsieur, madame.
Las historias son sobre una banda (Son 3 libros que se ha editado hasta ahora, por la editorial Norma de España). Una especie del grupo de los 5 de Enid Blyton, pero mucho más...inmorales. Es una banda en el sentido de bandidos y una banda en el sentido musical. Y una banda como diríamos en la Argentina, una banda loca. Pero también son buena gente y se ayudan entre sí. Cada uno con una cualidad distinta, como los X-men de Stan Lee y Jack Kirby.
Y una banda de judíos, adoradores del ritmo del Klezmer (música de los judíos de Europa Oriental), viajando a campo traviesa por una Rusia que ya es vieja y casi fantástica. Una Rusia helada. Con bosques, grupos antisemitas y casas de gente gorda en oro y manjares lujosos.
Se me mezclan ideas y personajes de Hans Christian Andersen mientras lo leo.
El protagonista es un muchachito inquieto, Yaakov. Un estudiante para rabino, que le roba el tapado a su maestro y dice no saber por qué lo hizo. Algo muy parecido a la vida misma ¿no? O interesante al menos. Yakoov no es un sabelotodo, más bien quiere aprender. Y quien luego se baña desnudo con una hermosa joven de amplias curvas en una bañadera de una casa que no es la de él ni la de ella. Y los dos tienen los ojos vendados. En el medio de esas dos acciones pasan varias cosas y después varias cosas más. Pero esa es una de la escenas más eróticas que jamás leí en mi vida.
Ahí tienen algunas de las cosas que suceden en Klezmer. También está Odessa, la ciudad de la película y la escalera. Pero en ella hay ahora alcohol, arte y armas de fuego. También hay un poco de Oliver Twist.
Lo más interesante de este comic, para mi, es el uso del color. Sfar utiliza el color para pintar emociones y generar un estado de conciencia en nuestras mentes, que se parece mucho al estado de los sueños.
Como le dice uno de los protagonistas, Tchokola, a Yaacob: "Yo no sé solfeo, pero conozco mi instrumento". Sfar acá pinta cómo a él se le canta. Y les aseguro que conoce su instrumento. Porque el resultado es efectivo.
Todos los tomos vienen con "extras", bonus tracks. En el tomo 2 "Feliz Cumpleaños Scylla", hay un ensayo de Sfar sobr el uso del color en el comic, que vale tanto como la historia que lo precede. Es decir, me hubiese comprado el libro sólo para leer un ensayo tan revelador, honesto y rico como ése. Escrito por uno de los dibujantes más importantes que ha dado el comic europeo desde Hergé. Y quien le ha dado un paso adelante a lo que significó y significa la escuela de la línea clara y sus paletas naturalistas. Junto a Christophe Blain y David B. no deja de inspirar nuevos caminos.
Los dibujos están producidos medio "así nomás", diría alguien que no mira atentamente. Pero para otro ojo avisor están vivos y son tan sueltos que permiten volar. Entrar ahí, en esas viñetas. En esa alacena llena de comidas exóticas que es Joan Sfar.
Si para Chris Ware el dibujo no es importante en el comic y no hay que prestarle atención (para poder "leer" las imágenes y no "mirarlas", diría él), para Sfar no es ni una ni la otra. Para Sfar el dibujo acá, supongo yo, hay que "soñarlo". Leerlo con los ojos al reverso, como cuando estamos en la tierra de Morfeo y Little Nemo.
¿Esto significa que el comic Klezmer hay que leerlo con los ojos cerrados? No, no, no. Hay que leerlo con los ojos abiertos, pero medio distraído y dejar que Sfar lo hipnotize a uno y lo lleve de viaje a otros lados. Donde las cosas no son tan lógicas, pero sí cargadas de aventura, emoción y descubrimiento.
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Dónde comprar estos magníficos libros: Casa L´inc (Amenabar 93, Capital Federal)
También pueden encargar otros libros de éste autor, en el mismo lugar.
*Imágenes: Comparto imágenes de dos de estos libros.
(1) "Toulouse Latrec". Taschen. 2009





Estimados lectores del Edén
A partir de ahora comenzaré una nueva tira llamada "Lú. Diario de mi mujer".
Edén no ha dejado de existir, pero yo me he mudado a mi planeta.
En mi galaxia nos piden que cada tantos nos mudemos para no juntar musgo. Usted sabe.
Para aquellos que se sientan tristes por la noticia, bueno, pues pueden visitar Edén cuando les plazca, ya que pronto habrá un libro para ello. Es decir, el podrán traspasar el portal cuando así lo deseen.
Los personajes de Edén no han desparecido. Ya volverán a saber de ellos. Son lo suficientemente astutos para habérselas ingeniado en okupar partes inaccesibles de mi cabeza.
Para aquellos que también estén contentos, les doy la bienvenida a "Lú". El cambio pone a uno nervioso, pero me gusta.
Ey, debería contarles que es una tira en cuatro viñetas también.
Porque mis ojos no han cambiado de forma, aunque mi mente se haya mudado.
Tal vez a alguno le dan ganas de ahora retirarse, más les ruego que no. Quédense a ver un poco del número que haremos. Y sino les gusta, puedo devolverles las entradas.
Mientras tanto, les agradezco su compañía.
Kioskerman
8 de Agosto 2008

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*King cat 67 (Autoeditado, 2006)
*King cat 68 (Autoeditado, 2007)
*King cat 69 (Autoeditado, 2008)
*Diary of a Mosquito Abatement Man (La Mano, 2005. Contiene historias extraídas de King Cat)
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"...a través de los fanzines es posible comunicarse con las personas en todas partes e inclusive desarrollar amistades con ellos. Algo tan simple como una fotocopia puede cambiar la vida de alguien para siempre". (John Porcellino en "Watcha mean what´s a zine?, The art of making zines and mini comics")
"En mayo de 1989, cuando tenía 20 años, tuve una idea para una revista nueva. Quería publicar algo que fuera realizado integramente por mi, que pudiera contener lo que yo quisiera, que pudiera reflejar mi vida entera. Algo que pudiera ser una declaración personal mia al resto del mundo" (John Porcellino sobre los inicios de King Cat, en la intoducción de "King Cat Classix").
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A veces pongo un disco de Dylan de los 60. Aquellos donde el joven poeta solo tenía a su disposición 6 cuerdas acostadas contra la masa hueca de una guitarra acústica, junto con una pequeña harmónica. Tal vez un tema imborrable como "Percy´s song" (sobre todo aquella versión del 63, en el Carnegie Hall). Si uno logra relajarse lo suficiente y oír cuidadosamente puede que sienta no solamente el fraseo del muchacho oriundo del Midwest estadounidense, sino también su respiración. Y con esa respiración, su alma. No les miento. Hay algo en la simpleza, en la crudeza de esas interpretaciones que llega a lugares insospechados.
Para mi no hay un Dylan como el de esa época. Porque nunca estuvo tan desnudo. Para mi siempre fue sincero, pero en esa época era sincero y estaba completamente desnudo, la voz y la guitarra, nada más. Oyendo alguno de sus primeros discos como "Another side of Bob Dylan", es como si uno pudiera ver el cuadro: John Hammond en la sala de los controles, Bob tomándose un vinito, sentado en un banquito en el medio de un inmenso estudio neoyorquino, a las 12.30 de la noche, en una metrópolis que, dicen, era puro hipismo y vientos de cambio.
Esa misma sinceridad que encuentro en Dylan, que me permite oir su alma, es la misma que encontré al leer los comics de John Porcellino por primera vez, la mayor parte de ellos en clave autobiográfica.
Y la desnudez, también está ahí: Porcellino utiliza el blanco y la línea con la misma economía que Dylan utiliza los rasguidos secos y punzantes de su guitarra Martin. Y se para frente al público sin más expectativas que compartir su particular visión sobre el mundo. Bueno, tal vez no sea casualidad que Dylan sea una de las máximas inspiraciones de Porcellino y un personaje recurrente en sus pequeñas listas de Top 40 del mes (una sección que siempre espero al leer una nueva edición de King Cat)
Picasso decía que "el arte no es la verdad", que el arte "es una mentira que nos permite darnos cuenta de la verdad". (1)
Los comics de Porcellino no son la verdad en si misma, claro, son una construcción del propio autor, en base a las experiencias de su propia vida. Pero esa "mentira" está tan genuinamente plasmada sobre pequeños dobleces de hojas A4, que pareciera que el autor nos está hablando desde lo más profundo de su espíritu, sin frontera alguna entre los que nos tiene que decir y lo que podemos recibir. En mi opinión, nos encontramos ante un verdadero artista, esos que logran que esa distancia sea casi invisible.
King Cat, el resultado final, es como la contemplación misma de la naturaleza. Nos sentamos a mirar y nos dejamos invadir por el viento, la música, las hojas, la noche, las estrellas, los cables de televisión, la ciudad de Chicago, las rutas interestatales de Estados Unidos, las nubes en Denver, los arañazos de los gatos.
El color predominante en King Cat, su obra más conocida, el fanzine que viene plegando a mano, uno por uno, desde 1989, es el BLANCO. Sobre ese blanco bailan unas pocas líneas, muy pocas. Formas claras y precisas que no obedecen casi a ninguna ley de sombreado y perspectiva (por más que Porcellino, hoy un señor de 40 años, haya asistido a la escuela de arte plástico en su juventud). Es que el autor en cuestión viene del punk y la ideología del "Do it yourself" (DIY) sigue ahí presente junto con algunas influencias del budismo. Una mezcla casi perfecta entre anarquía y sensibilidad.
Dicen que una de las cosas más importantes que hay que lograr en el dibujo del comic es que esas líneas que uno hace, "cobren vida" sobre la página. Pequeño detalle. En mi opinión esto puede lograrse con diferentes grados de éxito. Asi la página puede estar más o menos "viva". También es uno de los criterios que hacen que una historia dibujada en formato comic me contrate como lector o no. Las páginas de King Cat logran esa verosimilitud instantáneamente y contagian vitalidad en su máxima expresión: las noches cautivan, lo autos se mueven, las estrellas iluminan, el aire se respira, los olores se sienten.
Todo esto contribuye a la construcción de un mundo nuevo. Si bien la autobiografía se base en la vida "real", la expresión, de la mano de un dibujante como Porcellino, logra plasmar una realidad paralela completamente nueva, y el Chicago o Denver o San Francisco que el autor revela, son lugares únicos e irrepetibles. Bueno, repetibles al volver a abrir las páginas. Otros autores que, en mi opinión, logran resultados similares son Ron Regé J.R y James Kochalka.
Hagan el ejercicio de leer un King Cat y meterse literalmente en la página. Es algo que se puede hacer. Y se pueden recorrer los espacios. Y de esta manera las posibilidades de mundos a vivir se vuelven infinitas. ¿No es eso una de las cualidades increíbles del comic? Perdonen mi entusiasmo.
La mayor parte de los autores de comics norteamericanos que publican hoy en editoriales independientes como Fantagraphics, Top Shelf o Drawn and Quarterly (por nombrar algunas), y que se encuentran entre los 25 y 40 años (esto es un número aproximado), han sido influenciados en alguna manera por Porcellino. Es uno de los padres del moviento del fanzine y su amor por este formato, asi como su dedicación en la producción y distribución de los mismos, ha sido completamente inspiradora para miles de inventores de "mini-comics".
Porcellino vende sus comics a través de su página web (www.king-cat.net). Él los dibuja, él los imprime, él los dobla y los abrocha y él los distribuye a través del correo tradicional. Aparte de eso tiene siempre un "day job", como dicen allá arriba (un trabajo para ganarse el pan, durante el día) que le ha dado más de un argumento memorable dentro de sus historias ("Diary of a Mosquito Abatement man" es un ejemplo de uno esos trabajos).
Para mi el fanzine es un poco como como una pintura. Podrán tildarme de exagerado, pero así lo veo yo. Uno puede comprar un libro impreso con una calidad impresionante, donde la mayor parte del trabajo ha sido realizada por el propio artista, pero también intervinieron un poco el diseñador (aunque en algunos casos sea el propio artista) y otro poco, importante, el imprentero.
Pero un fanzine es obra COMPLETA del artista. Todo el proceso lo ha manejado él. Los ganchos que sujetan las hojas fueron colocadas por él. El papel fue doblado por él. La forma en que colocó los ganchos en el medio es parte de la obra de arte, como si se tratara de una pequeña escultura. Señor lector, si usted posee una pieza de éstas puede sentirse afortunado. Ni hablar si se trata de un King Cat o cualquier otro comic de John Porcellino.
Y si alguno prefiere el formato libro, puede optar por recopilaciones de King Cat como "Perfect Example", "King Cat Classix" o "Diary of a mosquito abatement man", donde el autor narra su experiencia como exterminador de mosquitos (algo de lo que dice haberse arrepentido, pero que merece la pena ser contado) Este último libro contiene también una increíble dedicatoria: ¡A los mosquitos, a los alambrados y al cielo! (entre otras cosas).
La producción de este artista ha sido bastante pareja a lo largo de todos los años, generando al menos un número de su fanzine King Cat (impreso en una calidad de papel superior) por año. También ha participado en prestigiosas antologías como "Kramers Ergot".
Últimamente ha desarrollado la adaptación en comic de la historia de Thoreau en Walden (un clásico de la literatura norteamericana que narra, también en clave autobiográfica, las experienciasdel autor, Thoreau, quien se internó dos años en una cabaña en el bosque de Walden Pond para vivir una experiencia digna de ser contada) El lector de Porcellino entenderá rápidamente el por qué de la elección de este título por el autor.
A veces me sucede algo como esto: me detengo en una estación de servicio, en el medio de la ruta y cuando bajo del auto, el tiempo se detiene por un instante y de repente me abstraigo mirando el otro lado de la ruta; un alambrado, un poste de luz y detrás de eso el verde, las nubes, un molino, algunos caballos. No hay introducción, nudo o descenlace en toda esa secuencia. Es la vida misma. Es la contemplación pura, un pequeño momento de trascendencia. Algo que puede llegar a sucederles al abrir y darle vueltas a un par de hojas a un King Cat.
Un muy buen lugar para empezar a leer a Porcellino son estos números de King Cat, si usted quiere disfrutar del formato fanzine. O directamente a través de un libro como "Diary of a Mosquito Abatement man". Dificultad del inglés empleado: nivel intermedio.
Lugar donde pueden conseguirlos: Casa L´inc (Amenabar 93, Capital Federal) Tengo entendido que también pueden encargar otros en el mismo lugar. Visiten el blog haciendo click acá.
(1) "Picasso on art". A selection of views. Editado por Dore Ashton. Da Capo Press, 1972.
*Imágenes: aquí les comparto imágenes de algunos de los libros y fanzines de John Porcellino. En el caso de "Watcha mean..." solo aparecen dos páginas de él. Todos, más que recomendables.





Los amigos de Underama, un blog del mundo por debajo, me hicieron esta entrevista. Se las comparto. Para leerla puedn clickear acá o en la imagen. ¡Gracias Juan Pez!

"Gastón no sólo era un amante feroz, de una sabiduría y una imaginación inagotables, sino que era tal vez el primer hombre de la historia que hizo un aterrizaje de emergencia y estuvo a punto de matarse con su novia sólo para hacer el amor en un campo de violetas."
Tenía esa frase del libro marcada. Me sigue gustando mucho.









